jueves, 29 de diciembre de 2011

Monólogo encerrado

No había vez. Hubo, fue, sucedió un día y ahora en el espejo soy un ente con grietas. Era el frío mes de noviembre cuando su mano me tendió una bolsa llena de mandarinas, yo le adiviné el pensamiento al menos cinco veces, supe que entre tantos gajos perfumados sus ideas se posaban en planos cada vez más desquiciados; pobre corazón mío, se estaba enamorando. Yo tan pequeña y tan ingenua creí que el rosa podría pintar mi vida ¡Qué va! El mareo constante que viví me la pintó de mil colores, no puedo quejarme de monotonía, pero sí de dolores de cabeza, de insomnio, de arritmia cardiaca, de lujuria, y por el terremoto que sacudió mi cuerpo, de sed, sed de su amor, de su deseo, esa estúpida sed que le dio a mi cuerpo y a mi ego.
Yo siempre disfruté del viento, me gustaba imaginar que podía irme con él a ver con sus ojos el mundo entero; me gustaba ese hombre, mirar su simplicidad en silencio y soñar que mi terremoto se tragaba su rutina. Me gustaba verlo cuando se contraía de deseo, me gustaba sobre todas las cosas hacer ruido, todo el que fuera posible, rasguñar su espalda, golpear la pared, morder su cuello y la almohada; hasta que fui devorada con todo y dientes por su asquerosa y ordinaria rutina. Si algo odio son las cadenas, los celos implícitos y esa actitud de “todo está bien” cuando es evidente que el cielo se está cayendo.
Cómo fue insoportable la monotonía de sus cadenas, y cómo disfruté ser su presa, masoquista, una maldita sadomasoquista, eso soy. Ególatra, ingenua, una loca, una demente, una impulsiva que se avienta de cabeza y sin cuerdas, ya me lo dijeron esos náufragos de mis maremotos: el drama es el móvil de mi vida, es el foco de mi órbita, soy una borracha, adicta a embriagarme de placeres, de juegos y caprichos, soy una adicta al mal de amores…

Y así, mientras pienso todo esto, me voy vistiendo en lo que el pendejo que me trajo a este hotel se hace una chaqueta en el baño, porque mi cuerpo no respondió a sus manos de autómata ni a sus clichés de seducción, porque mi frialdad no le permitió mantenerse erguido ni para ponerse el preservativo. Y así, dejando su impotencia escondida en el baño, me largo de esta maldita habitación 302, y en el camino voy pensando ¿Qué diablos le pasó a mi alma? Seguro anda por ahí viviendo un poco mientras yo cargo con el peso de este cuerpo medio muerto.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Entre notas y palabras

En esto de amores fugaces,
de miradas congeladas en tiempos y aglomeraciones...
En esto de sabores
de tristezas y vientos grises...
En esto de vivir a un tiempo
sin saber del porvenir nada,
así, nada más sintiendo
probaditas, cachitos
de la vida enamorada.
En esto me desvelo
me mojo de tinta las pestañas
me consumo las ganas.
Y me río de la vida, su duelo
y sus malas jugadas,
suelto mis carcajadas,
suelto el cuerpo,
suelto palabras,
me suelto...
A ver quién me atrapa.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Metamorfósis

En efecto,
eres sombra y te alargas como mis dudas,
yaces en el suelo dibujado a escalas grises,
puedo pisarte,
puedo ignorar tu inercia,
puedo recordar que tenías forma,
la forma perfecta que me erizó la piel un día,
que llenó de lágrimas mis mejillas...
existías.
Te alargas como se me alargaron los días,
te consumes,
te diluyes como el mar de mis ojos.
Tu espalda me inspira este poema sin rima,
tu voz me da el ritmo
y tus palabras la fuerza para decir: 
Hoy te largas, cabrón de mierda.

sábado, 16 de abril de 2011

Nada

Me estoy evaporando lentamente y me convierto en fantasma, en uno de esos que no espantan, que no sufren: uno de esos que por placer vagan, sus pies helados rozan texturas que no sienten y las telas ondulan frente a la ceguera de los vivos. Me vuelvo sombra que se pega a la inercia de las rutinas ajenas y que se esconde en los objetos inertes. Me vuelvo ausencia. Me pinto el cuerpo y los ojos de gris: me vuelvo piedra.
Me vuelvo todas esas cosas que no tocas, no sientes, que ahí están y no te importan: me vuelvo ese todo que te sabe a nada...

lunes, 11 de abril de 2011

Pensieri

Estoy esperando los días de tormenta,
días grises de lluvia y tibieza,
estoy esperando que se caiga el cielo sobre mi cabeza
y a ver si así puedo poner mis pies sobre la tierra.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Soliloquio

Vete... ¡Vete!
¿No entiendes, pues, que te quise de veras?
¿No entiendes que me duele olerte?
Por suerte la ausencia se acaba.
Pero mis latidos no terminan
ni este mal humor espontáneo,
ni tu sabor se me escapa... ¡Vete!
Hazte pequeño, silencioso, hazte fantasma... que me duele...
Me duele que cada día te sigas yendo y nunca termines de irte.

lunes, 14 de marzo de 2011

Autista

Fue graciosa la forma en que me lo dijiste la primera vez y sin querer me ví en ti porque también te queda la etiqueta. Muchas cosas mías las ví en ti, hasta mi jodida situación sentimental y mi pesimismo ocasional.
Para mí ésto no fue "un ratito", fue lo bastante bueno para enamorarme de tu risa que me sigue coloreando el día cada que se cuela entre el aire y me toma por sorpresa.

En fin,
se me quedaron las canciones
y los días borrosos por un polvo anticipado,
un sabor agrio a engaño
y otro más dulce entre mis labios,
es ése el que me impide odiarte
y me solidariza contigo para darnos la espalda...
Because I know you prefer it

 

miércoles, 16 de febrero de 2011

Smoking

Para encontrar otra vez tu sabor, para sentir "reales" los recuerdos de tus besos, de tus manos -que ya no querrán tocarme-... para no extrañarte tanto he necesitado esta tarde un cigarro. 
No quiero verte a los ojos si desvías la mirada cada dos segundos, no quiero abrazarte si lo haces breve, no quiero fingir que estaré bien porque no es cierto; no quiero tus ojos si no encuentro en ellos lo que vi ese día ni tus brazos si no me sujetan con fuerza.

No quiero ver cómo te alejas, no quiero sentir el frío de un adiós tan repentino, no quiero el sabor de este humo en mi boca. Quiero sentir esos días volver a mi, quiero escuchar ese "quédate" que nunca dijiste y entonces... entonces me quedo.