Para encontrar otra vez tu sabor, para sentir "reales" los recuerdos de tus besos, de tus manos -que ya no querrán tocarme-... para no extrañarte tanto he necesitado esta tarde un cigarro.
No quiero verte a los ojos si desvías la mirada cada dos segundos, no quiero abrazarte si lo haces breve, no quiero fingir que estaré bien porque no es cierto; no quiero tus ojos si no encuentro en ellos lo que vi ese día ni tus brazos si no me sujetan con fuerza.
No quiero ver cómo te alejas, no quiero sentir el frío de un adiós tan repentino, no quiero el sabor de este humo en mi boca. Quiero sentir esos días volver a mi, quiero escuchar ese "quédate" que nunca dijiste y entonces... entonces me quedo.